Copenhague encabeza el compromiso ecológico europeo, principalmente extendido entre los países nórdicos y algunos de Europa central, como Alemania o Polonia. Sus méritos quedan reflejados en el uso de la bicicleta, siempre un síntoma respetuoso con el medio ambiente, que aquí alcanza unas cifras inimaginables. Sin embargo, siguen en pleno crecimiento.
La mejor manera de conocer la capital danesa es sobre una bicicleta. 300 kilómetros de pistas y pasos preferentes otorgan a los ciclistas un papel protagonista. Existen estimaciones que cifran el uso de unas doscientas mil bicicletas diarias, más de un tercio de la población de Copenhague. Las autoridades danesas pretenden ir más allá y crecer para convertirse en la ciudad con más uso de la bicicleta. Actualmente, la ciudad ofrece bicis públicas tiene a lo largo de diferentes puntos de la capital.
La ciudad, además de un paraíso de dos ruedas, vive junto al mar, en plena integración natural. Los planes de futuro, algunos ya realizados, están marcados por imágenes de parques eólicos, calles llenas de bicicletas, parques, canales limpios y una urbanización coherente. En Europa ya han valorado su compromiso con la gestión ambiental y el futuro sostenible.
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