En Oriente Próximo también está creciendo la sensibilidad medioambiental. El amplio capital disponible en varios países, como es el caso de Abu Dhabi, una región exageradamente rica en petróleo (10% de las reservas mundiales), está patrocinando algunos proyectos de gran impacto mundial. La ciudad ecológica de Masdar es la joya de la corona; un oasis ‘verde’ y exclusivo (para unos 50.000 habitantes, de los cuales 40.000 trabajarán en la refinería próxima).
Cuando la ciudad cobre vida, no se producirán ni se consumirán combustibles fósiles. A pesar de la ya nombrada capacidad petrolífera de Abu Dhabi, las autoridades respaldan con convicción un lustroso proyecto conservacionista. Sin duda, ejemplo mundial. Los alrededor de 20 mil millones de dólares invertidos en Masdar garantizan el levantamiento del sueño arquitectónico de Norman Foster. Considerada la zona más rica del mundo, el acceso a este reducto natural no estará al alcance de todos los bolsillos.
Hasta hace una cincuentena de años, Abu Dabhi era una comunidad de nómadas y de pescadores de perlas. Humilde, tradicional. Sin embargo, el descubrimiento de petróleo bajo su suelo y la posterior explotación han supuesto un influjo de capital e inversiones cuyo objetivo es convertir el país en uno de los más atractivos del planeta. Algunos célebres millonarios ya han adquirido viviendas alternativas en los alrededores.
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